La Curatela

1. INTRODUCCIÓN

Dentro de las figuras de amparo del incapaz, encontramos a la patria potestad, dirigida al cuidado de la persona y del patrimonio del menor por parte de sus progenitores, también existe la tutela referida al cuidado del menor cuyos padres no ejercen patria potestad, aquí igualmente este amparo cubre la persona y bienes del incapaz, y por último encontramos a la curatela, como figura de protección del mayor de edad incapaz, que no puede velar por sus intereses.

Actualmente, la teoría de la curatela propiamente dicha tiene una posición clara considerando que no todos los incapaces están en la misma situación. Unos son representados por el curador, como es el caso de los enfermos mentales y, otros, solamente asistidos, como ocurre con los pródigos. Para algunos, la causa de incapacidad está en una falta (malos gestores o penados) para otros, la causa reside en una condición particular (retardados o enfermos mentales) y hasta en una ocurrencia de la naturaleza humana (débiles seniles). En todo caso, ellos tienen como denominador común el hecho de tratarse de incapacidad accidental y, en todos, la tónica está en el patrimonio y en la defensa de la persona.

En buena cuenta, la curatela es una de las instituciones que, junto a la patria potestad y a la tutela, tiene como fin amparar a quienes cuentan con capacidad de ejercicio restringida. Concretamente a la persona en situación de discapacidad mayor de edad, al no poder esta velar por sus propios intereses. Asimismo, si bien tiene semejanzas con la tutela tiene rasgos distintivos que la hacen merecedora de un tratamiento independiente.

2. LA CURATELA EN EL ORDENAMIENTO NACIONAL

2.1. Personas sujetas a curatela

Están sujetas a curatela las personas a que se refiere el artículo 44 numerales 4, 5, 6, 7 y 8.

¿Quiénes son las personas, relativamente incapaces, comprendidas en los numerales de dicho artículo?

– Los pródigos

– Los que incurren en mala gestión

– Los ebrios habituales

– Los toxicómanos

– Los que sufren pena que lleva anexa la interdicción civil

Resulta evidente que las personas mencionadas son sujetos de derecho mayores de edad con capacidad de ejercicio restringida que requerirán ineludiblemente de un apoyo (y no representante), en este caso de un curador, que los asista en la toma de decisiones relacionadas al ejercicio de sus derechos, verbigracia, la disposición de su patrimonio. Decimos apoyo y no representante ya que el primero ayuda en el proceso de toma de decisiones mientras que el segundo reemplaza la voluntad del curatelado o representado.

En esa línea resultan ilustrativos los siguientes artículos:

Artículo 45.- Ajustes razonables y apoyo

Los representantes legales de los incapaces ejercen los derechos civiles de éstos, según las normas referentes a la patria potestad, tutela y curatela.

Artículo 45-A.- Representantes Legales

Las personas con capacidad de ejercicio restringida contempladas en los numerales 1 al 8 del artículo 44 contarán con un representante legal que ejercerá los derechos según las normas referidas a la patria potestad, tutela o curatela.

3.- DEFINICIÓN DE CURATELA

Según una doctrina nacional, la curatela es una institución de amparo del incapaz mayor de edad, que tiene por objeto suplir la capacidad de obrar de las personas. De esta breve definición, toma nota que la figura está referida al mayor de edad, que por diferentes motivos se encuentra incapacitado para ejercer sus derechos, requiriendo de alguien que lo asista, cuide y proteja en la defensa de sus intereses, y ese alguien toma el nombre de curador. Refiere Enrique Varsi que se trata de un instituto del derecho de familia que brinda de protección a los mayores de edad que no son aptos para cuidar de sus propios intereses, regir su vida y administrar sus bienes.

Efectivamente, la curatela no solo implica cuidar de las personas con discapacidad taxativamente establecidas en el Código Civil (art. 44, incisos del 4 al 8) sino también de sus bienes lo cual involucra su administración.

4.- FINES DE LA CURATELA

Asuntos determinados.

4.1. Curatela de bienes o administración de bienes

Esta curatela atípica, no tiene mayor incidencia en el orden personal, pues como su nombre lo refiere solo comprende el cuidado, custodia y manejo de un patrimonio, bien o conjunto de bienes que por circunstancias particulares carecen de titular expedito, tal es el caso por ejemplo, del desaparecido que por obvias razones no puede estar al frente de su patrimonio, en tal situación se ha visto por conveniente que alguien cuide ese patrimonio, y ese alguien viene a ser el curador de bienes, limitándose sus funciones solo al gobierno de esos intereses económicos, mas no tiene ninguna función que cumplir con respecto a la persona del titular de ese patrimonio, de allí la denominación de curatela atípica.

4.2. Curatela para asuntos determinados

Esta curatela atípica, conocida como curatela especial, pues el encargo que se otorga al curador es para una situación determinada, específica, “especial”, ordinariamente está referida al cuidado de bienes o intereses económicos de una persona, que puede ser un incapaz que tiene a sus padres en pleno ejercicio de la patria potestad, o sujetos a una tutela o una curatela típica, e incluso puede tratarse de una persona capaz, que está circunstancialmente impedida de atender personalmente un asunto determinado o designar apoderado, pues bien, pues bien en todos estos casos se nombra al curador, a quien se le encarga en forma específica, el asunto que no puede o no conviene que sea atendido por el guardador o la persona capaz; terminado el encargo, habrá terminado igualmente igualmente las funciones del curador especial

Ejemplo de esta curatela especial la encontramos en el supuesto del artículo 460 del CC, referido a la oposición de intereses entre padres e hijos, resolviéndose por designar un curador especial que se encargue del interés del menor que está en franca oposición con el del padre, pues bien superada la diferencia u oposición de intereses habrá terminado la curatela especial.

Consideramos que este tipo de curatela es viable ya que se establece para un asunto específico que tras cumplirse hará cesar aquella. Resaltándose que ese asunto determinado podría corresponder incluso al de una persona capaz que, por circunstancias diversas, no pueda hacer frente a tal gestión o quehacer.

5. LA INTERDICCIÓN COMO PASO PREVIO A LA CURATELA

No se puede nombrar curador para las personas con capacidad de ejercicio restringida contempladas en el artículo 44 en los numerales 4 al 7 sin que preceda declaración judicial de interdicción.

Tal declaración judicial de interdicción se desarrolla con mayor detalle en el Código Procesal Civil (en adelante CPC) y con respecto a su procedencia el artículo 881 nos dice:

La demanda de interdicción procede en los casos previstos en el artículo 44 numerales del 4 al 7 del Código Civil.

La demanda se dirige contra la persona cuya interdicción se pide, así como con aquellas que teniendo derecho a solicitarla no lo hubieran hecho.

La sentencia que declara la incapacidad implica la limitación de los derechos del curado y su correspondiente incapacidad de ejercicio careciendo de valor los actos jurídicos ex post que realice. Los ex ante serán válidos y podrán ser anulados si la causa de la interdicción existía en la época de su realización. En todo caso, de no ser notorio el defecto que conlleva a la incapacidad, podrá obviarse la declaración de nulidad si los intervinientes actuaron de buena fe.

6. NORMAS SUPLETORIAS APLICABLES A LA CURATELA

Rigen para la curatela las reglas relativas a la tutela, con las modificaciones establecidas en este capítulo.

Tutela y curatela tienen un mismo fin, suplir la incapacidad. Esto significa considerar que el curador tiene los mismos derechos, garantías, obligaciones y prohibiciones que el tutor, de acuerdo con el artículo 568 del Código Civil. Las reglas de la tutela se aplican supletoriamente tomando en cuenta que la tutela es una institución de guarda general mientras que la curatela es especial, digamos parcial que complementa su tratamiento con las normas de la tutela, de acuerdo con el artículo 605 del Código Civil. A decir de Borda: “Son, pues, aplicables a esta institución las reglas de la tutela sobre el nombramiento, discernimiento del cargo, incapacidad para desempeñarlo, inventario, avalúo, distintas categorías legales, derechos y deberes, poderes de administración y disposición, rendición de cuentas, retribución, contralor del estado, cesación en el cargo, etcétera”

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